Monthly Archives: October 2012

Nicaragua and Gillard are kicking all kinds of arse

It’s been an incredibly disheartening year to be a woman. Lots of middle-aged white men lecturing us all about rape. Attempting not to listen to sexist bile being spewed at Julia Gillard, first female Prime Minister of my home country Australia (although I did enjoy watching her deliver an extended and thoroughly awesome arse-kicking to the leader of the opposition about it). #Murdouch. Science: it’s a girl thing! (Really, EU? I expected better of you).

I mean, did I miss the memo? When did we all agree that the advances we’ve made since universal suffrage were kind of wearing us out and we’d all just take a wee trip back to the ’50s?

Then tonight I downloaded the latest Global Gender Gap report, released yesterday by the World Economic Forum, planning to prepare a brief summary for Análisis Latino. And then, this:

That pic is just way to small, isn’t it?

Let me help:

Nicaragua has leapt 18 places in the space of a year to wind up – a poor Latin American country uncomfortably positioned in the drug-war [sp.] hotspot of Central America – in the top 10 countries in terms of equal distribution of economic, political and social resources between men and women.

And it doesn’t even reflect a massive downward shift in the Northern countries’ scores, despite all the icky rhetoric we’ve been saddled with of late!

I’m looking forward to investigating the policies and changes that were involved in driving this change, but for now I think – hope – there can be lessons here in overcoming both cultural and social factors – read: machismo – as well as economic factors in order to empower both women and men. Be interesting to see how this pans out over the next few years.

I’ll be rounding up the whole region’s results and lessons to be learnt tomorrow, but I was too excited not to share this straight away.

La (in)seguridad alimentaria en América Latina

(Análisis Latino) Además del imperativo moral de alimentar al prójimo, la inseguridad alimentaria y el hambre tienen impactos económicos concretos: los costos de la salud suben, y la productividad de los trabajadores baja. Según Action Aid, la inseguridad alimentaria cuesta alrededor de US$450 mil millones por año a las economías en desarrollo. Y si eso fuera poco, estudios del Fondo Internacional Monetario y la Organización de las Naciones Unidas sugieren que la inseguridad alimentaria guarda correlación con la decaída de instituciones democráticas. La Primavera Árabe – aunque fuera pro-demcrática e impulsada sólo en parte por la inseguridad alimentaria – fue demostración contundente de los niveles de descontento social que se podrían esperar en un futuro de duradera inseguridad alimentaria. Y al menos que actuemos ya, ése es el futuro que tendremos: según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (la OAA), para alcanzar la demanda global en el 2050 la producción alimentaria tendría que incrementarse en un 50-70%.

Por lo tanto, la edición inaugural del nuevo índice de The Economist Intelligence Unitel Índice Global de Seguridad Alimentaria, será muy útil al juego de herramientas de las personas que trabajan en este ámbito.

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La Guerra contra las Drogas: Un debate que teníamos más que pendiente

José Mujica, presidente uruguayo

(Análisis Latino) En junio de este año el presidente uruguayo, José Mujica, propuso el establecimiento de un monopolio estatal en la distribución de marihuana en su país. Aunque haya sido la propuesta más osada hasta la fecha para lidiar con el problema de las drogas en América Latina, Mujica era solo uno más de una sorprendente cascada de presidentes en ejercicio que han salido en contra de una política antidroga impuesta por los Estados Unidos hace cuatro décadas.

Otto Pérez Molina, de Guatemala; Juan Manuel Santos, de Colombia; Laura Chinchilla, de Costa Rica… hasta Felipe Calderón de México, en sus momentos más frustrantes, se ha referido a la necesidad de buscar soluciones de mercado, si el consumo de drogas en su vecino norteño no se puede controlar. Junto con los ex presidentes Gaviria de Colombia, Zedillo de México y Cardoso de Brazil (quienes impulsaron la formación de la Comisión Global de las Políticas de las Drogas) estos políticos han contribuido al lanzamiento de un serio debate sobre el éxito (o no) de la llamada “Guerra contra las Drogas”, por primera vez desde que ésta se libró durante los años 1970s. De modo que es buena hora para analizar el Informe Mundial sobre las Drogas 2012 publicado por la Oficina de las Naciones Unidas para el Control de las Drogas y la Prevención del Crimen (de aquí en adelante el Informe ODC), junto con el seminal Informe de la Comisión Global de las Políticas de las Drogas (el Informe CGPD) del año pasado.

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¿Cómo lidiar con el problema de la violencia armada en América Latina?

(Análisis Latino) Ya se sabe muy bien que la violencia se está convirtiendo en la mayor preocupación de la ciudadanía latinoamericana. Y con razón, ya que solo en África y el Medio Oriente se experimentan menores tasas de paz.

El informe redactado por la organización inglesa Action on Armed Violence (AOAV),Capacidades estatales para atender el problema de la violencia armada en América Latina y el Caribe, trata de fomentar un diálogo sobre las capacidades – existentes y faltantes – de los gobiernos, y el mejor camino para construir instituciones que sí pueden lidiar con el creciente problema de violencia armada en América Latina.

El estudio abarca once países, que tienen una tasa de homicidio promedio de 27.5 por 100,000 habitantes, alrededor de 18 puntos más alto que el promedio global. Son la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Jamaica, México, Nicaragua y Uruguay. El problema existe en mayor o menor grado en cada país, y tiene diversas fuentes: las drogas, las maras y pandillas, los paramilitares, situaciones de post-conflicto, el crimen común y la violencia familiar.

Todos los países examinados, con la excepción de Uruguay, han firmado los Compromisos de Oslo sobre Violencia Armada y la Declaración de Ginebra, dos iniciativas internacionales que “suponen el desarrollo de capacidades estatales para una mejor comprensión de la naturaleza de la violencia armada y para su efectiva reducción”.

El informe toma estos dos documentos como su marco, con la intención de analizar el progreso de cada estado estudiado en el cumplimiento de estas obligaciones. En esta preliminar investigación sólo se examinan los proyectos llevados a cabo por el gobierno federal o central, y no se toman en cuenta los de la sociedad civil, al menos que se cumplan en colaboración con el estado o bajo la supervisión del mismo. El periodo de investigación es de 2001 a 2011.

Los resultados se dan en tres categorías. Primera, las instituciones a cargo de los sistemas de medición, monitoreo y análisis; segunda, los instrumentos normativos e intervenciones estatales en materia de prevención y reducción de la violencia armada; y tercera, las intervenciones en materia de asistencia a las víctimas.

Medición, monitoreo y análisis de la violencia armada

El informe subraya la falta de colaboración entre actores estatales y no-estatales en el diseño, implementación y administración de sistemas para la medición, monitoreo y análisis del problema. Hay una falta de comunicación entre distintas agencias y poca información es recogida sobre las víctimas, perpetradores, armas y factores de riesgo.

En materia de transparencia, puede verse que la falta de acceso público a las metodologías utilizadas en la elaboración de datos que sí son de acceso libre. Esto también complicaría cualquier intento de comparar la eficacia de las distintas intervenciones llevadas a cabo en distintos países.

Agreguemos el sub-registro de violencia y la falta de presencia estatal en las regiones más remotas de muchos de los países, además de una falta generalizada de recursos tecnológicos y capacitación adecuada de personal, y es claro que hay mucho que hacer para logar una suficiente comprensión del problema de violencia en los países estudiados. Sin comprender, hay poco que se puede hacer.

Instrumentos normativos e intervenciones estatales en materia de prevención y reducción de la violencia armada

Aquí también la falta de presencia del estado en todas las regiones del país lleva a la incapacidad de servir todas las poblaciones y cumplir con los instrumentos normativos que sí se han aprobados en las capitales. Esto es más preocupante todavía dado que son precisamente estas regiones dónde organizaciones como las FARC en Colombia son más fuertes. La efectiva implementación de intervenciones en todo el país también se complica a causa de limitaciones financieras, falta de personal capacitado y las preocupaciones de seguridad.

El informe identifica una tendencia de enfatizar los perpetradores y estrategias de “mano dura”, en vez de poner el énfasis en la prevención. AOAV vuelve a recomendar una mejor compresión sobre los perfiles de víctimas y perpetradores, los factores de riesgo y las armas utilizadas, además de un esfuerzo de crear sinergias entre las intervenciones llevadas a cabo.

Intervenciones en materia de asistencia a las víctimas

En este materia se encuentra muchos más programas de asistencia que instrumentos legislativos. La mayoría se enfocan en rehabilitación y recuperación física, y AOAV recomienda que se preste más atención a rehabilitación psicológica, inclusión social y económica, y reparación moral y financiera. Además, señala que las mejores – y la mayoría – de los programas se dedican a las víctimas de episodios de conflicto armado, y cuestiona si las víctimas de violencia en situaciones no-conflictivos – y las víctimas no directas – realmente se están atendiendo.

Aquí también se ven las debilidades de falta de comunicación, falta de recursos humanos y financieros, preocupaciones de seguridad y barreras geográficas.

La violencia latinoamericana y la democracia

Como ya se señaló en este espacio, América Latina es “una región ‘capturada’ por el clima de opinión de que el crimen se ha tomado la agenda informativa y domina las comunicaciones sociales” (Latinobarómetro, 2012). El temor “amenaza con llevar a la exigencia de soluciones militaristas y cortoplacistas”, de modo que el informe de AOAV ha llegado en el momento indicado. Nos alerta sobre la tendencia existente de implementar – a medias – soluciones de “mano dura”, sin una inteligente y transparente medición y análisis de las dimensiones del problema, ni de los efectos de las intervenciones implementadas.

Para acabar con el problema de violencia armada en esta región es imprescindible un debate público sobre la creación de instituciones capaces de analizar la situación, crear intervenciones adecuadas y implementarlas en todo el país y por todos los ciudadanos.

[publicado originalmente en Análisis Latino]

The Venezuelan elections in a single photo

From BBC Mundo’s live blogging of the Venezuelan elections (my translation):

Venezuela’s borders were closed at midday Saturday and will not reopen until 11:59 pm tonight [Sunday].

Nevertheless, some braved the strong waters of the Táchira River this Sunday, in order to vote.

For the last few hours I’ve been hitting refresh on Mundo’s blog and watching the flickering, fast-moving and frustratingly speculative flow of tweets with Lanata’s Periodismo para Todos on in the background. #ComiendoUñas indeed (biting my nails). I was feeling shirty and anxious.

Then I saw this photo. Tweeted it. That tweet got favourited, and in the twitter feed of that person appeared this one:

#WeAreVenezuela RT @jeffersonparada: They crossed the Tachira River  just to exercise their right to vote.

There was a historic turnout and enormous participation amongst Venezuelans living overseas. That, at least, is a triumph for democracy. Here’s hoping the elections are clean and the elected president manages to unite a divided country.

#WeAreVenezuela. I wish you all well.

Edited 10 minutes later to add: So, that’s it. Chávez 54%, Capriles 44%. Enormous turnout of 80.4%. I’m incredibly disappointed. May the opposition remain united and strong: this was an inspiring practice run for 2019.